¿QUIÉN ERES? ¿BRUJA?
¿Quién eres? Tú. La persona que está leyendo esto en este momento. ¿Quién eres tú? ¿Te has parado a pensarlo alguna vez? No quiero saber tu nombre, o tu profesión, o de quién eres hija, madre, hermana o esposa. No quiero saber lo que haces ni en qué trabajas. En realidad tampoco quiero saber quién eres. Quiero que lo sepas tú. Cuando una bruja comienza su aprendizaje se sumerge en un mundo de nuevos conocimientos que, nunca mejor dicho, la hechizan. El tiempo pasa a medirse de otra forma, es la luna la que marca el calendario. Son las estaciones y sus festividades las que señalan los principios y finales. El alma de la bruja se abre sedienta a todo este océano de saber, y es fácil sentir que nos ahogamos ante tantos datos. Es posible sentirse abrumadas ante todo lo que hay que aprender, y sobre todo, desaprender. Los principios son caóticos porque se quiere controlar todo y dominar todo, y muchas veces volcamos toda nuestra atención en los estímulos y experiencias que vienen ...